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miércoles, 31 de octubre de 2012

SOLEDAD VEN TU MI AMIGA

                                                                               
Pintura de Arthur Braginky


Soledad ven tú mi amiga
acompaña mi penar,
mis crepúsculos, mis noches,
ven que te quiero contar
penas  antiguas, silencios,
  amores que ya no están,
 sueños rotos de cristal,
lágrimas  que se congelan
que nadie las vean brotar
que amarga  es la soledad
pero yo quiero soñar
 con barquitos en la mar
con luceros que me alumbren
con música celestial,
con prados llenos de flores
y que las lágrimas  broten
igual que un manantial  
y que se las lleven el mar.

Pastora Herdugo
Todos los derechos reservados 



LOS RUMORES DE LA NOCHE

                                                         
Pintura de Pino Daeni 


Los rumores de la  noche
traen un indescifrable
himno con cadencias
que elevan el  espíritu.
Se vislumbran  caminos
de  espinas  silenciosas
que traspasan  el alma
como  rojizas llamas
hirientes y punzantes.
Sentimientos encontrados,
que a veces en sueños
entran en tropel al igual
que  sierpe, se enredan,
hielan y seccionan
lazos y sensibilidades.


Pastora Herdugo
Derechos reservado

miércoles, 24 de octubre de 2012

MADRE E HIJA- DUETO DE SOFI Y PASTORA



Cuando  en las noches calladas
tu corazón se estremece
por evitarlo yo diera, mi vida…
mi vida entera, mi niña duerme.   

Eres para mí,  la primera.
fragancia de las flores
mi corazón, mi entrega,
tu de alegría me llenas.

  De nácar tu piel dorada,
esmeralda es tu color,
dulces y soñadores ojos,
perfume de azahar en flor.

Aunque viva mi vida
de ti, nunca me olvidaré
eres lo más importante
lo mejor de mí, te daré.

Hija y madre entrega
de amor sin barreras
tu eres risa y alegría
que mi corazón llena.

Juntas somos un vínculo
de unión, amor  y lealtad 
cuando iniciamos algo.
Llegamos hasta el final.


Pastora y  Sofi 


NUNCA MÁS




Llegué cuando las últimas horas de la tarde habían apagado el horizonte, allí estabas  sentado con la cabeza entre las manos. Me acerqué despacio sin querer despertar el momento, me miraste con tanta tristeza…
A lo lejos se escuchaba el murmurante la latir del viento que estremecía el instante, me senté a tu lado. Nos conocíamos tan bien. Tantos años juntos, que tímidamente te pregunté−¿Qué pasa? No contestaste, intente cogerte la mano, no hizo falta palabra, me di cuenta que la semilla de la duda se había instalado en nuestras vidas ¡No podía comprender! Siempre  te respeté, fueron las malas lenguas ¡Cuéntame! Una extraña e inquietante bruma se instaló en nuestras vidas ¿A quién podía beneficiar todo aquello? ¿Quizás a alguien que te amaba?¿ O a alguien que estaba interesado por mí? – Lucharé contra los fantasmas, y no dejaré que esto se destruya –fue lo que pensé en esos instante. Pero con el devenir de los acontecimientos me di cuenta que eras tú, con tú silencio absurdo el que poco a poco te fuiste alejando.
Fueron meses terribles hasta que un día viniste despacio, como te habías ido, me besaste y me prometiste que nunca más haría caso a nada ni a nadie.

Pastora Herdugo
Derechos reservados


martes, 23 de octubre de 2012

LLORA MI GUITARA LLORA

                                                                                 
Llora mí guitarra llora
que se desgarra mi alma
acompañando  mi  llanto,
llora golondrina herida.

Llora luz de la mañana,
 por esa niña gitana
con esa piel de canela
y esa sonrisa de plata.


Desnuda ella se baña
las náyades les hacen coro
y las ninfas le cantan
con rasgueos de guitarras.


Suaves murmullos  de olas
se mecen con  la espuma
dorada !ay¡ luna nueva
cuánta niebla en tus alas.

 Llora mi guitarra llora
por esa niña gitana.        

Pastora Herdugo
Derechos reservados



DESPEDIDA



La tarde era grisácea. El cielo envolvía la ciudad, las farolas con luces de neón  se iban despertando  de su letargo. El tren estaba a punto de partir. Los pensamientos se acumulaban, todo fue como lo habíamos planeado, habían sido días llenos de amor y de pasión, realizamos  tantas cosas juntos, tu, te empeñaste en enseñarme todos los secretos de esa vieja ciudad.

 Me sentía inmensamente atraída por los inmensos bosques con  árboles grandiosos y señoriales, el olor a tierra mojada, las exquisitas orquídeas, y el lago inmenso que me hacía soñar, nos sentíamos tan realizados, que queríamos  consumir todos los instantes. El día amaneció  triste, llegaba la hora de la partida. Y allí estábamos, el uno frente al otro, sintiendo todo el peso de la nostalgia.  Nos mirábamos y no alcanzábamos a pronunciar palabras. Nunca  pensamos   que la separación fuese  tan dolorosa, el tren  con su monotonía hacía más angustiosa esa separación que ya era inminente.  Parada en la  escalera sin atreverme a subir, las lágrimas resbalaban por mi rostro  y solamente alcancé a decir hasta pronto. A través de los cristales vi como tu figura iba desvaneciéndose, y todo fue oscuridad, un dolor profundo atenazando mi garganta, la  tristeza fue apoderándose de mí.   

Con el  ruido  del tren me fui quedando dormida, y te sentí tan cerca, abrazándome, percibí  tu aroma, que embriagaba mis sentidos, escuché tu voz acariciadora, en mi oído   y supe que  nuestros lazos eran  indestructibles y no habría  distancia que nos  separara.
 Pastora Herdugo
Derechos reservados

LAS CAMPANAS.




LAS CAMPANAS.

Era época estival y siempre me desplazaba  al  pueblo que me vio nacer.

Allá en una pequeña aldea de Cantabria, las noches eran cálidas. Solía  dar paseos por el  campo, su verdor y sus bellos caminos me hacían sentir bien conmigo mismo. Nada que ver con la ciudad que siempre me hacía estar  deprimido. Me acerqué al acantilado donde siempre dirigía mis pasos. En ese lugar era donde verdaderamente me encontraba con mi verdadero yo interior. Rara vez había alguna persona, era un lugar  muy poco frecuentado por lo escarpado de su orografía.

Mientras estaba sentado en una roca distraído con la hermosa contemplación, se presentó  una aparición divina: era  de una belleza salvaje, su pelo negro bailaba  al viento y su rostro era  muy joven. Pero algo me llamó la atención: parecía haber vivido tantas vidas, parecía tan  absorta. Lo que más me llamó la atención fueron  sus rasgos duros, debía tener  unos  treinta años, pero en su rostro había una expresión indefinida de soledad absoluta.

No podía dejar de mirarla, no se cuanto tiempo estuve contemplándola, a ella en su mundo enredada en sus pensamientos, y yo pensando que si era real o una aparición. Algo pasó en mi interior mientras la contemplaba algo extraño que nunca antes  había experimentado.

No podría  decir con certeza cuanto tiempo estuvimos así, hasta que de pronto ella hizo  ademan de irse. Sin saber que hacer me levanté y elevando mi voz le dije: - Hola -. Se sobresaltó ya que se creía sola. Ágil como una gacela descendió sin responder, yo intenté seguirla pero la noche era muy oscura y la niebla empezaba a acariciar el suelo, hasta que desapareció sin dejar rastro.

En el pueblo pregunté,  pero nadie me pudo decir nada, nadie parecía conocerla. Mi tristeza era absoluta.

Todas las noches, a la misma hora me dirigía al acantilado  con la esperanza de encontrarla, pero todo fue inútil. Nunca más apareció.

Volví a la ciudad, reanudé mi vida, pero siempre mis pensamientos estaban en ella mi desolación era cada vez más grande.

  Un fin de semana decidí   volver. Me acerqué  al acantilado  sin resultado alguno, y caminando me adentré por un camino muy escarpado que conducía hacia la playa. Cual fue mi sorpresa cuando la vi parada, con las mismas ropas y la misma expresión. El ritmo cardíaco se me disparó,  poco a poco me fui acercando.

Pero lo que vi me heló la sangre: muy  despacio se fue  introduciendo  en el mar y las olas la fueron arropando hasta hacerla desaparecer. Una canción bellísima envolvió la noche en ese instante, se escucharon unas campanas cuyo sonido venía desde las profundidades del mar.

Pastora Herdugo
Derechos reservados


lunes, 22 de octubre de 2012

SILENCIO



 

Silencio siempre silencio,
se cruzan nuestras miradas,
cuanto diera por un beso
silencio, que no se mueva
 ni el viento! ella tiene
 los derechos, y tú me amas
a mí,  me estoy muriendo
por dentro y no se puede
 decir,  que estoy viviendo
 en su techo, y cuando besas
  su boca yo se que piensas
 en mí,  que no se entere
 ni el viento, ella tiene
los derechos y yo te amo a ti.


Pastora Herdugo
Derechos reservados
 

PALABRAS AL VIENTO




PALABRAS AL VIENTO
Se diluía la noche en promesa de un nuevo amanecer, todo era calma; un silencio roto por jirones de nieblas emergía con fuerza.
Sentada en el borde del mar me iba despojando de capas y liberando el alma. Me sentí ligera como una pluma. Una brisa suave envolvían mis pensamientos, y en ese momento me fui dando cuenta de que el tren estaba pasando, que las personas que no estuviesen en el andén se quedarían en tierra. Todo tiene su momento, todo tiene un principio y un final; fueron cayendo capas de promesas incumplidas, de desengaños que queman y duelen, de silencios que destruyen. Todo se fue disolviendo. Un velo de tul fuel envolviendo mis sentidos. La luna en sus últimos suspiros se sentó a mi vera en silencio…ese silencio cómplice que tanto necesitamos. Me fui dando cuenta de quienes son las personas que verdaderamente están a tu lado, los únicos a quienes merece la pena hacer volar tus pensamientos hacia donde están. Sentí como el oxígeno se renovaba en mis células y la fresca sangre fluía como un torrente. En esa noche encontré sentido a muchas preguntas.
Me sentí libre de ataduras. El horizonte se despertaba a una nueva alborada.
Pastora Herdugo
Derechos reservados



 

SOÑEMOS POR SOÑAR




SOÑEMOS POR SOÑAR


Los días son lentos desde que tú te fuiste
el otoño se enredó en mis esencias  y un frío
helado se instaló en mis días,  nubarrones
que cubren de luto  en silencioso llanto.


Soñemos por soñar a ser lo que no fuimos.
Seremos sol  en  primavera  y florecerán
las  flores que cubren  el tilo, y en la playa
nuestros cuerpos se amarán en las arenas.

Remembranzas  trae el viento  evocando
tus  recuerdos que  reposan  en mis  noches,
entre  mis añoranzas y mi soledad.


Se fundirán las nieves y brotarán las rosas 
del hastío  y florecerán nuestros  corazones
cómo florecen las adelfas en los ríos.
 Pastora Herdugo
Derechos reservados 


LINEAS PARALELAS


La tarde era fría, una lluvia menuda y persistente  invitaba a estar en la casa. Yo lo estaba esperando, la mesa estaba dispuesta con sus mejores galas.   Paul, había ido a un viaje de negocios. Él. Siempre me hacía saber cuando tardaba un poco más de lo habitual, pero en esta ocasión  las cosas fueron distintas: las horas persistentes y tenaces fueron pasando y mi nerviosismo fue en aumento. De madrugada, sin saber que hacer, cogí el chal que estaba encima de la cama y salí al jardín. El coche estaba en el garaje.
Un olor a jazmines y a tierra mojada envolvía  la noche, el ambiente era tranquilo y relajado. Pensé,- no pasa nada, todo son imaginaciones mías-. No sabía que hacer. Por fin me decidí a coger el coche y a adentrarme en la carretera. Cuál fue mi sorpresa cuando a pocos kilómetros me encontré a una mujer joven muy guapa medio desnuda, y mi instinto fue pararme y preguntarle si necesitaba algo. Ella, no me contestó; en su cara vi algo extraño que me hizo estremecer: su rostro  era de cera, transparente, muy bello. Un frio helado me   recorrió  la espina dorsal, la respiración se me agitaba por momentos y le pregunté:-  ¿cómo  se encuentra Paul? no hubo respuestas, pero sentí que algo estaba mal y que ella venía a advertirme.
Fui recorriendo todos los hospitales, no había señales de él, llamé a familiares y amigos pero ninguno lo había visto. Caminé tanto y tan deprisa que cuando me di cuenta los pies me dolían,  en ese instante las luces de la aurora empezaron  a despertarse, los colores tímidos se infiltraban a través de las cornisas y descendían  hasta el suelo. Me dirigí a la policía, un señor muy agradable me estuvo haciendo preguntas, y me confirmó que la noche anterior un coche había tenido un accidente. Al hombre lo habían trasladado en un helicóptero al  hospital de la capital.  Me contaron que lo había encontrado inconsciente, le practicaron todo tipo de pruebas, pero no encontraron nada en particular, transcurrieron unos días en el hospital y por fin abrió los ojos. Cuando despertó contó que una luz potente y muy clara vino a su encuentro… Era todo lo que recordaba. Desde ese día, ya  nunca   más fue el mismo: era muy sensible, tenía experiencias extrasensoriales  y le encantaba sentarse en un bosque cercano a meditar. El trabajo que tan importante había sido para él,  pasó a un segundo plano.
Pastora Herdugo
Derechos reservados.