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viernes, 20 de septiembre de 2013

La dama del lago


                              La dama del lago 
El sol cae a plomo sobre el gran lago azul, sus  rayos perpendiculares van profundizando el agua vistiéndola de pigmentos de oro.
Cuenta la leyenda que una mujer vive en sus profundidades. Y cuando la noche se cubre con su manto, ella  se sienta en la orilla y canta canciones con una voz  melodiosa y sensual, acompañada por una lira.
Un joven de otra comarca, atraído por la leyenda, llegó  hasta aquel lugar, y la  estampa  lo sedujo, y cada vez que su tiempo se lo permitía se acercaba y se recreaba  en la magia de aquel entorno paradisiáco. Los rosales silvestres,  acompañados de grandes juncos, mezclados con lirios y azucenas, rodeaban todo el contorno dándole un aire de magia y espiritualidad.
Aquella tarde, su caballo se detuvo de pronto, y pudo observar que en el  lago había una mujer muy hermosa, la más hermosa que existía en la faz de la Tierra: sus vestiduras de gasas volaban al viento, su pelo castaño ondeaban al ritmo de la brisa,  su sonrisa iluminaba su cara, y unos ojos color miel lo miraba con calidez y amor,  sus labios encendidos y rojos eran como  frutos prohibidos.
Estuvo contemplándola  largo rato paralizado por la emoción, y pronto observó como  se sumergía en las profundidades.
Desde ese instante solo pensaba en ella y quería volver  a encontrarla, quería tocarla, verse otra vez  en esos ojos profundos y misteriosos.
Invocando al señor de las montañas que era el que reinaba por aquellos lugares le pidió -“Señor dame la dicha de poderla contemplar una vez más” -. Murmuraba con un sentimiento de ternura indescriptible.
En ese instante ella  lo llamó con esa voz que él había escuchado en sueños. Estaba al otro lado, él rápidamente se aproximó hasta donde se encontraba.
La mujer solícita le ofreció sus brazos con esa sonrisa   encantadora.
La música los envolvían. Ella lo invitó para que la  acompañara. En  ese instante, el lago se convirtió en una fuente de colores y sonidos  que lo  invadía todo. Con voz cálida le dijo_“ Te enseñaré donde vivo”_ .  Cogidos   de la mano  se fueron sumergiendo en las profundidades.
Cuentan  que por las noches se escuchan suspiros de amor, acompañado de un lira; ella  canta esas canciones tan hermosas con  voz celestial.

Pastora Herdugo
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4 comentarios:

  1. Pastora, recreaste el ambiente, reflejaste la belleza de una diosa y la atracción del amor a través de tu relato, realmente has creado una bellísima leyenda donde el amor terminó venciendo.

    Me encanta leerte y esta vez me ha gustado muchísimo.

    Besitos y feliz domingo!

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  2. Mi linda amiga Fugaz, cuanto te agradezco tus bellos comentarios.

    Un abrazo y feliz domingo.

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  3. Bellísimo relato, con ese aire envolvente de romanticismo y misticismo, Me encantó leerte y me he quedado atrapada con ésta preciosa lectura, desde el principio hasta el final, porque es una lectura que atrapa al lector. Te felicito, por ésta bella entrega y como no, por la música e imagen que en ella, acompaña.
    Te quiero mami, un besazo cariño.

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  4. QUE BELLA HISTORIA DE AMOR AMIGA DEL ALMA SI ,, ASÍ ES EL AMOR CUANDO ES VERDADERO NO IMPORTA HACIA DONDE NOS LLEVA BENDICIONES TE QUIERE LA NANITA

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